Alimentación y salud dental

A lo largo de este blog a menudo hablamos de temas relacionados con la salud y la alimentación. Destacamos la importancia de una buena alimentación como el pilar fundamental para mantener una buena salud en general. EN el post de hoy vamos a centrarnos en un tema específico de nuestra salud: La salud bucodental

La salud bucodental incluye todo lo relacionado con la salud de nuestros dientes y encías que si tenemos que hacer caso a algunos médicos es la base de una buena salud de todo nuestro cuerpo. Es una opinión generalizada entre muchos médicos que gran parte de los problemas de nuestro organismo unden sus raices en un problema de nuestra dentadura. Muchas veces problemas de dolores de estómago, tirones o contracturas musculares se solucionan tratando una inflamación de encías o una caries.

Partiendo de esto vamos a detallar todos los elementos que forman parte de una buena salud bucodental

Alimentación

La alimentación recomendada para mantener una buena salud de nuestros dientes y encías no es muy distinta a la que recomendamos para la salud en general. Partiendo de un enfoque paleo en el que recomendamos una alimentación lo más apegada a nuestras necesidades genéticas, en el ámbito de la salud bucodental también recomendamos la misma alimentación que tenían nuestros antecesores antes del descubrimiento del cereal. Estamos hablando de consumir con preferencia carnes, pescados, fruta, verdura, huevos y frutos secos. Se desaconsejan en particular todos aquellos alimentos de carácter “industrial” por su alto contenido en azucares. Este tipo de alimentación moderna e industrial puede resultar la más dañina para el esmalte de nuestros dientes

Controla el estress

Es bien sabido que uno de los elementos más perjudiciales para la salud es el stress. Dentro de este ámbito podemos identificar los siguientes elementos.

Dormir bien: Es muy importante descansar mas de 7 horas diarias. Además es necesario que este sueño sea reparador y que se realice dentro de las horas de oscuridad. No hay que olvidar los ritmos circadianos del cuerpo que le piden dormir dentro de las horas de oscuridad. Es cierto que podemos engañar al cuerpo pero más pronto que tarde nuestra salud se resentirá

Vive tranquilo: Aprende a afrontar tus problemas vitales y laborales con un estado de animo tranquilo y sosegado. Tu cuerpo te lo agradecerá y tu salud también. Quizás en este aspecto en particular la práctica del yoga te pueda ser de gran ayuda

Mejora la higiene

Junto a los consejos generales sobre salud que pueden ser aplicables a distintos ámbitos, este es un ambito específico de la  salud bucodental. Es imprescindible mantener un alto nivel de higiene para lograr la salud y una dentadura que perdure.

Entre las medidas de higiene que recomendamos podemos destacar las siguientes

1.- Cepilla tus dientes todos los días al menos tres veces. Después de cada comida limpia tus dientes y dejalos relucientes.

2.-Cepilla tus dientes bien. No es sólo importante la frecuencia del cepillado sino que también debes prestar atención a la técnica y a los instrumentos que usas. En este aspecto te podría recomendar que usaras en cada lavado un cepillo de dientes con hebrás de grosor intermedio. Te recomendamos que complementes el cepillado con herramientas específicas como los irrigadores dentales. No sabes lo que es un irrigador dental? Puedes informarte AQUI. Básicamente son aparatos que lanzan chorros de agua a tus dientes y encias eliminando los últimos restos de comida que quedan tras el cepillado.

3.-Visita a tu dentista al menos una vez al año. Tu debes de poner de tu parte para cuidar la salud de tus dientes y encías pero sin ninguna duda también deben colaborar a la misma los profesionales del sector. Los dentistas vigilaran que no tengas una dolencia oculta y realizarán un lavado profesional de tu boca. Un plus imprescindible

Así que ya sabes aliméntate bien, vive tranquilo y extrema la higiene. Una receta al exito y a la longevidad de tu dentadura

Alimentacion y prevencion de enfermedades

Vivir en un ambiente físico y psíquico ecológico, es la garantía de disfrutar de buena salud—

Los cuidados que otorgamos al ámbito que nos rodea, es lo que realmente debería llamarse medicina preventiva, porque la misma palabra lo dice. Previene, evita, que no es otra cosa que el modo de vida que debemos elegir para sentirnos bien.

Pero la medicina convencional, ha patentado éste término, conminando a la gente mediante campañas de publicidad a que se someta a pruebas que en ocasiones suelen ser algo más que molestas, y no en todos los casos están justificadas, ni siquiera son aconsejables. De esta manera la medicina convencional, prefiere, poner el acento en la enfermedad, antes que en la salud.

De cualquier modo, a éstas pruebas que aconsejan hacer periódicamente, aunque no sientas ningún síntoma ni molestia, yo pienso que se las debería llamar, pautas de diagnóstico precoz, porque están explorando el cuerpo, para ver si existe alguna patología incipiente y detectarla, para poder abordarlo desde sus inicios. Sin duda, cualquier enfermedad que se detecta pronto, debería contar con más garantías de curación. Pero, ¿Acaso con estas prácticas estamos seguros de evitar enfermar? ¿A cuántas exploraciones tendríamos que someternos para estar seguros de que en nuestro cuerpo no se está originando una enfermedad? Existen multitud de casos en los que han detectado cánceres en personas, que poco tiempo antes de sentirse mal se habían hecho un chequeo a fondo y no vieron nada en su organismo.

Y de pronto un día, tuvieron que acudir a la consulta del médico por sentirse mal o encontrarse algún bulto sospechoso. Las exploraciones, no son medicina preventiva, son eso exploraciones; lo que de verdad es medicina preventiva, son aquellas prácticas saludables, que nos ayudan a no enfermar y a conservan y aumentar la salud. Pero la sociedad, otorga a la medicina y a los médicos que la practican, competencias que no siempre se corresponden con las responsabilidades que conlleva algo tan trascendental, como son la salud y la enfermedad de los pacientes que acuden a sus consultas.

¿Cuántas veces hemos oído comentar que alguna persona o tal vez nosotros mismos, hemos sufrido las consecuencias negativas de un fármaco? En ocasiones, han sido peores los efectos nocivos de dicha droga, que la propia enfermedad. Pero en esas situaciones en las que nos encontramos, débiles de salud, sin ninguna seguridad en nosotros mismos, ofrecemos sin condición alguna, nuestro cuerpo, como si de un cheque en blanco se tratara para que hagan con él lo que crean conveniente.

Sistema nervioso y salud

Qué mal cuerpo me pone ésta persona,” solemos decir, sin ser capaces de precisar el motivo de esa desazón. En cambio, en otras ocasiones nos ocurre lo contrario y nos sentimos muy a gusto en compañía de otra gente, con las que nos ha resultado muy fácil la comunicación, aunque no sea conocida.

Como en ambos casos no existen motivos evidentes que justifiquen nuestras sensaciones, lo solemos llamar “Buenas o malas energías” según sea el caso. Los científicos más afines a la física clásica, no encuentran una esplicación para éste caprichoso comportamiento de las partículas; mientras que aquellos que están dispuestos a dejarse sorprender por nuevos descubrimientos, no rechazan la posibilidad de que el pensamiento del que observa, pueda influir en la materia.

Ante lo asombroso de los nuevos hallazgos de la ciencia, no es de extrañar que científicos que han sido formados a través de muchos años de estudios rigurosos, les cueste ahora aceptar resultados de ensayos, que rayan el campo del esoterismo o la brujería. Debemos de ser honestos con nosotros mismos, y humildes para reconocer las limitaciones, que nos llevan a desconocer muchas cosas a causa de que nuestro cerebro no puede captar otras dimensiones.

Tal vez, nuestra limitada capacidad de percepción, nos sitúe más cerca de lo que pensamos de nuestros antepasados, cuando adoraban al fuego, pensando que era un Dios o sacrificaban a sus hijos para calmar la furia de sus enojos, cuando había tempestades. Cuando pienso en la posibilidad de que estemos rodeados de mundos imperceptibles para nuestros sentidos, me hace recordar la sobremesa de una cena compartida con un grupo de gente que se siente atraída y dispuesta a dejarse sorprender por los avances recientes de la física cuántica.

En medio de una animada conversación entre los que participábamos; de pronto a alguien se le ocurrió preguntar en voz alta, ¿Vosotros creéis que existe Dios? Las respuestas fueron muy variadas. Algunos manifestaron abiertamente que no creían, otros dudaban, alguno lo imaginaba a su manera, pero sin duda alguna, la que más me llamó la atención fue la que dio un hombre que durante la cena, apenas había hablado, su actitud y su figura frágil le hizo pasar inadvertido, sentado a un extremo de la mesa.

Sin embargo, cuando las miradas interrogantes del grupo se posaron sobre él, para indicarle que le había llegado turno de manifestarse, no dudó en dar su respuesta. Lo que dijo, nos echó por tierra todo el discurso que habíamos hecho sobre infinidad de hipótesis, en relación con la existencia de Dios.

—Yo no hago preguntas a mi cerebro, si no está capacitado para responderlas—.

Una respuesta sin duda, tajante y escueta, que pudiera atribuirse a alguien que desea salir del paso sin complicarse en dar explicaciones o que no está interesado en el tema que se está tratando. Sin embargo, nos sacudió a todos por dentro; a mí en concreto, me situó en el plano donde creo que debemos estar, en el de seres con una conciencia limitada, que avanza a medida que la especia evoluciona, pero que desconoce otras realidades para las que su cerebro aún no está suficientemente evolucionado. —Somos algo más que materia—

La mayor parte de la gente ignora los descubrimientos que los científicos han conseguido en los laboratorios pioneros del mundo, en los que se ha podido demostrar la interrelación que existe entre el pensamiento y la materia. No muestran menor interés por conocer algo tan trascendente para la especie humana como es el mundo invisible en el que estamos inmersos y que tiene mucho que ver con nuestro comportamiento y estado de ánimo. —Nuestro cerebro es plástico e influenciable— Las emociones causan reacciones químicas en el organismo, la mente y el cuerpo se interrelacionan mediante el sistema nervioso central que transmite los estímulos al sistema endocrino, influyendo y modificando nuestro sistema inmunológico.

El guardián de las defensas, el escudo que nos protege de las enfermedades. Si somos conscientes de la influencia que el estado de ánimo tiene en nuestra salud y la relación que guarda el entorno en el que vivimos, en cómo nos sentimos. Deberíamos de otorgar más relevancia a procurarnos un modo de vida que vaya en consonancia con nuestras aspiraciones y gustos, y distanciarnos de aquello que nos causa contrariedad y nos altera.

Alimentación y salud

—La lógica de la experiencia—

A pesar de la baja autoestima que tenía por aquella época, y de la propaganda que hasta mi había llegado sobre los efectos palanca que éstos libros transmitían para sacar a la gente de depresiones y fobias.

Algo dentro de mí me decía que, si un libro era capaz de curar una depresión de tantos años, no debía ser muy difícil salir de ella. Y era consciente de que había muchas personas que igual que yo llevaban años esforzándose cada día por salir de ese sufrimiento.

¿Cómo iba a ser posible, que lo que no habían conseguido tantos doctores, terapeutas y naturistas, los cientos de pastilla que había tomado, además de los agotadores esfuerzos que mi familia y amigos hacían para animarme; me lo ofreciera aquel libro en unas cuantas hojas? ¿Qué estaban haciendo los psicólogos y psiquiatras que no iban corriendo a comprarlo? Por otra parte, en contra de mi escepticismo estaba la propaganda que hacía la gente, entusiasmada por los descubrimientos y oportunidades que les brindaban estos libros. Testimonios de personas que ayudadas de los consejos que encontraban en sus páginas, habían conseguido salir de trastornos psicológicos. Alcoholismo neurosis, fobias, depresiones. . . ante tanto prestigio divulgado ¿Quién era yo para cuestionarlo?

Durante décadas, los poderes de la mente han sido cuestiones asociadas al mundo “esotérico,” cosas de iluminados a los que se atribuye poco o ningún rigor sobre sus teorías. En este apartado sigue existiendo la picaresca de los adivinos a los que la gente acude en momentos difíciles, cuando se enfrentan a la impotencia de no saber o no poder solucionar una situación que le está haciendo sufrir. A éste mundo de hechiceros y futurólogos, habituales en otras épocas, les ha desacreditado los avances de la ciencia que con rigor y fiabilidad demostrada, nos dice dónde estamos y hasta dónde han llegado sus logros

Sin embargo, existe una rama de la física, denominada física Cuántica, que se encarga de estudiar la ciencia desde la totalidad de las posibilidades. Y a medida que se avanza en ésta dirección, se van abriendo ventanas a un mundo desconocido y cuestionado por los científicos más ortodoxos

Desde principios del siglo XX, los científicos llevan trabajando en laboratorios de todo el mundo con esta rama de la física, tan apasionante como perturbadora, pues a medida que van avanzando, los descubrimientos que hallan con sus investigaciones, les van planteando nuevas interrogantes. Un hallazgo muy llamativo, que se escapa al concepto que tenemos del mundo que nos rodea; es el comportamiento de la materia. ¿Cómo es posible que una misma partícula pueda estar en dos sitios diferentes en un mismo tiempo?

Si los seres humanos estamos formados por partículas ¿Pudiera ser que estuviéramos en varios sitios al mismo tiempo, sin ser conscientes de ello? Este descubrimiento abrió la puerta a la teoría que contempla la posibilidad de que pudieran existir universos paralelos. Otros mundos donde la misma persona exista en otros tiempos diferentes, hipótesis que se formulan los científicos, basadas en sus descubrimientos. —La grandeza de reconocer las limitaciones— Debemos ser conscientes de que nuestro cerebro ha alcanzado un grado de evolución que comparado con el de otras especies es muy alto, pero no deja de ser limitado.

Por lo que tal vez existan otras dimensiones que no seamos capaces de percibir. Sin embargo, a pesar de no poder entender con precisión esas otras realidades que la ciencia empieza a intuir como posibles. Sí nos llegan mensajes indescriptibles de que existe algo que se escapa a nuestro entendimiento. ¿Quién no ha percibido con nitidez que, al estar al lado de una persona determinada, sin causa que lo justifique, comienza a sentirse incómodo o con deseos de irse? ¿Y de cómo se altera su sistema nervioso? “