Alimentacion y prevencion de enfermedades

Vivir en un ambiente físico y psíquico ecológico, es la garantía de disfrutar de buena salud—

Los cuidados que otorgamos al ámbito que nos rodea, es lo que realmente debería llamarse medicina preventiva, porque la misma palabra lo dice. Previene, evita, que no es otra cosa que el modo de vida que debemos elegir para sentirnos bien.

Pero la medicina convencional, ha patentado éste término, conminando a la gente mediante campañas de publicidad a que se someta a pruebas que en ocasiones suelen ser algo más que molestas, y no en todos los casos están justificadas, ni siquiera son aconsejables. De esta manera la medicina convencional, prefiere, poner el acento en la enfermedad, antes que en la salud.

De cualquier modo, a éstas pruebas que aconsejan hacer periódicamente, aunque no sientas ningún síntoma ni molestia, yo pienso que se las debería llamar, pautas de diagnóstico precoz, porque están explorando el cuerpo, para ver si existe alguna patología incipiente y detectarla, para poder abordarlo desde sus inicios. Sin duda, cualquier enfermedad que se detecta pronto, debería contar con más garantías de curación. Pero, ¿Acaso con estas prácticas estamos seguros de evitar enfermar? ¿A cuántas exploraciones tendríamos que someternos para estar seguros de que en nuestro cuerpo no se está originando una enfermedad? Existen multitud de casos en los que han detectado cánceres en personas, que poco tiempo antes de sentirse mal se habían hecho un chequeo a fondo y no vieron nada en su organismo.

Y de pronto un día, tuvieron que acudir a la consulta del médico por sentirse mal o encontrarse algún bulto sospechoso. Las exploraciones, no son medicina preventiva, son eso exploraciones; lo que de verdad es medicina preventiva, son aquellas prácticas saludables, que nos ayudan a no enfermar y a conservan y aumentar la salud. Pero la sociedad, otorga a la medicina y a los médicos que la practican, competencias que no siempre se corresponden con las responsabilidades que conlleva algo tan trascendental, como son la salud y la enfermedad de los pacientes que acuden a sus consultas.

¿Cuántas veces hemos oído comentar que alguna persona o tal vez nosotros mismos, hemos sufrido las consecuencias negativas de un fármaco? En ocasiones, han sido peores los efectos nocivos de dicha droga, que la propia enfermedad. Pero en esas situaciones en las que nos encontramos, débiles de salud, sin ninguna seguridad en nosotros mismos, ofrecemos sin condición alguna, nuestro cuerpo, como si de un cheque en blanco se tratara para que hagan con él lo que crean conveniente.

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